Trata de REPENSANDO: ¿LA INTERACCIÓN SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD,

Publicado: agosto 2, 2010 en Uncategorized

Cita

REPENSANDO: ¿LA INTERACCIÓN SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD,

AUTORA: ALINE PAREDES  CORREO E:  aline5515157@yahoo.es

“En la medida en que el especialista en estudios culturales o literarios

o artísticos, quiere realizar un trabajo científicamente consistente,

su objetivo final no es representar la voz de los silenciados,

sino entender y nombrar los lugares donde sus demandas

o su vida cotidiana entran en conflicto con los otros.”

Néstor García Canclini

Tocar el tema de comunicación intercultural no debe remitirse solo a identificar grupos étnicos, por el contrario, creo que debe trascender las diferentes dimensiones de la realidad social, y principalmente, a la dimensión educativa. Repensar la educación Superior de acuerdo a las funciones y procesos que cumple la Universidad teniendo en cuenta la comunicación intercultural es un reto y necesidad que la sociedad nos plantea. En relación a lo planteado cabe preguntarse ¿de qué manera repensar la interacción social de la Universidad desde la comunicación intercultural?; en este sentido la realización de este ensayo tiene por objetivo identificar y caracterizar la comunicación intercultural en relación al proceso de Interacción social de la Universidad, que permita repensar el rol de la Universidad como agente de desarrollo local. El trabajo fue realizado a través del empleo de fichas bibliográfica que permitió la elaboración y estructuración de la información recopilada, en el proceso de desarrollo del trabajo se emplea el procedimiento lógico de la inducción, en un primer momento, configurando el contexto actual; de contratación teórica en un segundo momento, en el que se relacionan las características de la comunicación intercultural con reflexiones acerca del proceso de interacción social de la Universidad como institución; y en un tercer y último momento, se replantea la relación entre interacción social, comunicación intercultural y desarrollo local, quedando con interrogantes que no necesariamente son respondidas en el desarrollo del trabajo.

CONFIGURACIONES CONTEXTUALES

Existe una variedad de civilizaciones a lo largo del globo terráqueo, cada una con su propio sistema de valores. En Latinoamérica el modelo de desarrollo neoliberal, que priorizó la rápida acumulación de capital sin una redistribución equitativa, se halla evidentemente en crisis y con ella el Estado y sus instituciones públicas. La mayoría de la población, se halla experimentando una mayor pobreza. Consiguientemente, el conocimiento generado (¿o reproducido?) en la universidad se halla limitado (como demandan los pueblos indígenas), por la exclusión del conocimiento inherente en las culturas originarias indígenas. La universidad reduce la apertura hacia la diversidad productiva y cultural. La interculturalidad se limita a los intercambios Norte-Sur, siendo el Sur el receptor de la cultura occidental.

Generalmente, las Universidades latinoamericanas, y las Universidades estatales de Bolivia tienen tres funciones definidas y establecidas, que la caracterizan y la diferencian; estas funciones son: la formación, la Investigación Científica y la Interacción social.

La Universidad, (fuertemente criticada ahora en Bolivia, por la falta de inclusión y revalorización de los pueblos indígenas; además, de la demanda de un control social, discutible en cuanto a sus dimensiones de teorización y aplicación), no se ha preocupado por entrar en contacto con la sociedad a través de una interacción, limitándose a ser sólo emisor de información o reproductor de conocimiento. Reflejo de ésta crisis, son un claro ejemplo: las creaciones de Universidades Alternativas de Indígenas en Latinoamérica y principalmente en los países andinos, que tienen como fundamento y eje vertebrador a la Interculturalidad.

No se puede dejar de analizar el contexto socio-histórico actual en el que se encuentra la Universidad y los reflejos de sus diferentes crisis; este contexto del que no podemos escapar es la globalización; “(…) la globalización redefine las relaciones centro/periferia: lo que la globalización nombra ya no son movimientos de invasión sino transformaciones que se producen desde y en lo nacional y aun en lo local. Es desde dentro de cada país que no sólo la economía sino la cultura se mundializa. Lo que ahora está en juego no es una mayor difusión de los productos sino la rearticulación de las relaciones entre países mediante una descentralización que concentra poder económico y una deslocalización que hibrida las culturas.”(Barbero Martín, 2001:103).

En este proceso de globalización y mundialización cultural, que analiza Martín Barbero, demanda un proceso de relación social, que no se limite a un multiculturalismo en el que viven mosaicos culturales, sino, a procesos interculturales donde coexisten y conviven culturas movibles y dinámicas.

¿El conocimiento de la Universidad responde a ésta demanda social?

Algo que no se puede negar es que “La ciencia occidental ha tenido éxito en transformar el mundo y los sistemas de sustento de una forma en que ningún otro sistema ha hecho hasta ahora. El éxito de la ciencia occidental se encastra en su habilidad de mover y aplicar el conocimiento que produce más allá del sitio de su producción. Sin embargo, a fines del siglo XX, el elevado costo de tal hegemonía científica pudo verse, especialmente en términos de degradación ambiental y etnocidio crecientes” (Haverkort Bertus y otros, 2003:36).

Entonces ¿debemos dejar de consumir ésta ciencia occidental para aplicar el conocimiento local-indígena?

Sin embargo, no se trata, de rechazar avances de la ciencia occidental, pero tampoco se trata de seguir esperando ser escuchados y visibilizados, mientras la gente se muere de hambre y es excluida o desglobalizada de ésta sociedad globalizante.

Debemos tener en claro que “el hablar de conocimiento, las prácticas y el liderazgo indígenas no asume que todo sea positivo. Tal como ocurre con otros sistemas de conocimiento, el conocimiento indígena de distintas proveniencias culturales no tiene todas las respuestas a los problemas de la actualidad, y ciertamente tiene sus limitaciones. Su adaptabilidad a las necesidades presentes puede ser limitada, mientras que muchas veces no se halla distribuida de forma uniforme en las comunidades. El acceso al conocimiento especializado puede estar limitado a ciertas personas que talvez no siempre lo usan para el beneficio de la comunidad. Las diferencias en las estructuras de poder, el acceso a la tierra, al conocimiento y a la medicina pueden ser muy difíciles para ciertos sectores de la población, clases o castas.” (Haverkort Bertus y otros, 2003:36).

En este panorama, sólo se puede afirmar la complejidad de la situación social en la que vivimos. Ya no se puede pensar en simplificar la situación, se debe tener en cuenta todas las dimensiones de la realidad, pensando en las repercusiones mundiales dentro de este proceso de globalización.

¿Por qué la crisis de la ciencia occidental?

Durante el proceso histórico, la ciencia moderna desde sus inicios, ha tendido ha universalizarse y ser objetiva, en cuanto y en tanto, las otras dimensiones de la vida y la naturaleza eran dominadas y controladas en su formación y transformación. La ciencia moderna en: “El desarrollo científico y tecnológico exige una racionalización de la vida, es decir, la proyección de una vida racional; mas el principio fundamental de una vida racional es el reconocer la razón a los otros, porque no hay razón particular sino sólo compartida; la razón es de todos, no de unos pocos. El drama de la civilización occidental está en que se ha desarrollado sobre la aplicación masiva de la razón al dominio de la naturaleza mediante la ciencia y la tecnología y ha olvidado radicalmente aplicarla a las otras vertientes de la vid, a la cultura, creando un sistema donde la razón sólo es de unos pocos.” (San Martín, s/d:181).

y… ¿Qué pasó con la cultura occidental?

“(…) la cultura occidental que nada tiene que ver con la ciencia, sino con la organización social, económica, política e ideológica, es tal que conlleva la negación destructora de los otros. La cultural occidental es expansiva, es decir, destructora de las otras culturas; la fuerza expansiva no es relativa sino absoluta, puesto que es destructora.” (San Martín, s/d: 176).

¿Comunicación Intercultural y Universidad?

Para tratar el tema de comunicación intercultural, es evidente tomar en cuenta que: comunicación y cultura están indisolublemente relacionadas. Entonces ¿qué se entiende por comunicación y cultura? Algunas proposiciones de diferentes intelectuales, nos ayudan a entender estas dos acepciones.

“La comunicación (…) no es únicamente un intercambio de mensajes sino la creación constante de significados.” (Alsina Miquel, 2006:54). En este sentido “(…) La comunicación se hace posible sólo gracias al encuentro entre sujetos y por tanto subjetividades, las que se exploran, se invitan al diálogo -espacio de encuentro- y al final se pronuncian creándose mutuamente y así creando mundos completamente renovados.” (Aguirre Luis, 2006:33)

La cultura, construcción del ser humano, es entendida “como las “formas” de relacionamiento del ser humano a) consigo mismo, b) con la sociedad, c) con la naturaleza y d) con lo sobrenatural”. (Guardia M., 2003:157). Sin entrar en definiciones exhaustivas acerca de cultura, a continuación se identifican las siguientes características de la cultura[1]: la cultura es aprendida desde que nacemos a través de formas de relacionamiento; la cultura es inculcada a siguientes generaciones a través de lenguajes complejos; la cultura es social, compartida en grupos humanos y sociedades; la cultura es ideativa de acuerdo a formas de pensar, la cultura produce satisfacciones que refuerzan, fortalecen y/o perpetúan hábitos; la cultura es adaptativa y dinámica; la cultura es integrativa ya que supone sistemas culturales, lo que permite identificar y diferenciar las culturas. “Se puede afirmar que la cultura abarca el conjunto de los procesos sociales de significación, o, de un modo más complejo, la cultura abarca el conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social.”(Las letras cursivas son propias del texto) (García Canclini Néstor, 2006:34).

La cultura es un proceso social dinámico. Cada grupo organiza su identidad en circuitos globales, que se presentan en la relación cultura-sociedad.

En torno a estas proposiciones, la Universidad (estatal) se convierte en una institución que alberga jóvenes con diferentes identidades culturales, que llegan a ser el capital social a potenciar; este capital social, a través de procesos planificados en su formación, conlleva también la investigación, dos funciones y procesos, que independientemente de la carrera de profesionalización, se concretan a través de la Interacción social, función que está íntimamente relacionado a procesos de Desarrollo local. Este proceso de Interacción social es una forma de comunicación entre: las identidades culturales de la Universidad como institución social, y la cultura de la cotidianeidad heterogénea que se presenta a través de demandas, necesidades y problemas sociales. ¿Cómo entrar en procesos de interacción social basados en una comunicación intercultural, que demanda nuestra sociedad?

Dentro del ámbito académico, la comunicación intercultural es entendida como: las relaciones interpersonales entre miembros de una misma sociedad o de culturas diferentes, y las comunicaciones facilitadas por los medios masivos entre sociedades distintas. “(…) la comunicación intercultural no trata de explicar cultura o de comparar dos culturas sino de analizar el proceso de comunicación entre personas de distintas culturas.” (Alsina Miquel, 2006:35)

En este sentido, el vínculo de la Universidad con la sociedad, ¿trata de homogeneizar, occidentalizar, adaptar o adaptarse a la pluriculturalidad del país, entrar en procesos de interculturalidad?

La universidad en su responsabilidad de generar Desarrollo local basados en procesos interculturales, necesita repensar el vínculo con la sociedad, es decir su rol como institución, y fortalecer los procesos de Interacción social, o ¿es mejor vivir enclaustrado y alejado de la sociedad? Parece que el planteamiento de Aguirre y Albó cobra importancia y sentido en este momento: “Nadie puede ser, sin la presencia del otro, y nadie alcanza la afirmación de su existencia sin la capacidad de encuentro comunicativo con el semejante, el que intrínsicamente es distinto. La afirmación del ser que se expone al semejante da lugar a la apertura del pluralismo. (…) si bien los hombres son iguales en lo fundamental, y en razón de su mismo origen, son diversos en función de su singularidad.” (Aguirre Luis, 2006:33). Según Xavier Albó, citado por Aguirre Luis, la interculturalidad: “… se refiere sobre todo a las actitudes y relaciones de las personas o grupos humanos de una cultura con referencia a otro grupo cultural, a sus miembros o a sus rasgos y productos culturales. (…). Para que exista una relación de interculturalidad se necesitan como mínimo –como en cualquier caso de alteridad- dos polos o referentes: yo (o nosotros) y el otro (o los otros), como distintos. Para que esta relación sea positiva, se tiene que haber desarrollado a su vez rasgos positivos en ambas vertientes: en el reconocimiento de la propia identidad y e el reconocimiento de la alteridad.”

En este proceso de comunicación intercultural entre la Universidad y la sociedad, deben tratar de evitarse los prejuicios o estereotipos que causan conflictos que nos dejen estancados. Evidentemente la discriminación está en relación con la desvalorización del otro. Esa negación o falta de reconocimiento del otro, tiene su base en prejuicios y estereotipos sobre esa cultura o grupo de personas de la sociedad, los mismos que se trasmiten culturalmente dentro de una lógica de mantenimiento del poder entendido como dominación. Para lo cual la formación académica debe tender a procesos interculturales para la interacción en el desarrollo humano con ética, procurando no caer la visión economicista del Desarrollo; entendiendo que:

“El conflicto entre conocimiento económico y desarrollo humano es una forma de expresar la disyuntiva a la que se enfrenta toda sociedad cuado tiene que decidir entre respetar la eficiencia del mercado o defender la equidad en los resultados. Mientras que el liberalismo afirma que el mercado es el mejor sistema para asignar recursos escasos  donde cada uno debe recibir según su aportación, los defensores del desarrollo humano consideramos que la prosperidad económica debe distribuirse equitativamente entre los miembros de la sociedad para que éstos puedan satisfacer sus necesidades básicas o ver cumplidos sus derechos sociales. Los fallos del mercado que impiden alcanzar este objetivo hace que sea necesaria la intervención del Estado” (Marchesi, Sotelo, 2002:191).

La Universidad tiene por reto, creo yo, dos aspectos:

Un Diálogo Intercultural entendido como: “Intercambio de experiencias, ideas y valores a través de representantes de distintas culturas, con el fin de lograr el aprendizaje mutuo y fortalecer la Co-evolución una diversidad de culturas” y Un Diálogo intercientífico entendido como: “Intercambio de ideas, experiencias y conceptos relacionados a paradigmas científicos y generación de conocimiento, con la meta de lograr un aprendizaje conjunto y la Coevulución de la diversidad de las Ciencias.” (Haverkort Bertus y otros, 2003:326).

Cada día cobra importancia un diálogo intercultural. Escoffier, citado por Alsina Miquel, establece una guía para llevar a cabo este diálogo intercultural:

  1. Nada es inmutable. Cuando se inicia un diálogo uno debe estar potencialmente abierto al cambio.
  2. No hay posiciones Universales. Todo está sujeto a crítica.
  3. Hay que aprender a aceptar el conflicto y la posibilidad de que se hieran los sentimientos.
  4. Hay cierta perversidad en la historia que nos han enseñado. Nuestras identidades se ha hecho en oposición a la de los otros.
  5. Nada está cerrado. Cualquier cuestión puede siempre reabrirse.

A modo de Conclusión

Nuestra sociedad se refleja como un sistema de redes culturales heterogéneas y por lo tanto una interacción comunicacional compleja. La Interculturalidad implica interacción. Aprender a convivir con la paradoja que todos somos iguales y todos somos distintos es el reto desde nuestra Universidad y nuestro accionar.

La interacción social de la Universidad con una comunicación intercultural, teniendo en cuenta la necesidad de la alteridad, está preparada para generar procesos de desarrollo humano participativos, a través de la percepción de la otredad y la comprensión de su sistema cultural.

La Universidad aportando conocimiento ¿puede efectivamente comunicar (que no es igual a informar) para la construcción formas nuevas de cohabitación intercultural? Es un llamado a la reflexión, ya que vivimos tiempos donde el intercambio de contenidos entre culturas se da como un fenómeno indetenible.

BIBLIOGRAFÍA

AGUIRRE Alvis José Luis. La otredad y el derecho a la comunicación desde la alteridad. Azul editores. La Paz, 2006.

ALSINA Miquel Rodrigo. Comunicación Intercultural. Anthropos. Barcelona, 1999. (pg. 9-18 y 93-243)  160

ÁLVAREZ de Zayas Carlos M.. La Universidad como institución social. Universidad Andina Simón Bolivar. Sucre, 1996.

BARBERO Jesús Martín. Al sur de la Modernidad, Comunicación globalización y multiculturalidad: Capítulo II “Descentramientos de la Modernidad”. Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, Universidad de Pittsburg, 2001.

GARCÍA Canclini Néstor. Diferentes, Desiguales y desconectados. Gedisa. Barcelona, 2006.

GUARDIA Crespo Marcelo. Interacciones: la dimensión comunicacional de la cultura. UPSA (Universidad Privada de Santa Cruz). Santa Cruz – Bolivia, 2003.

HAVERKORT Bertus, Katrien van’hot Hooft y Wim Hiemstra. Antiguas Raíces, nuevos retoños. El desarrollo endógeno en la práctica. PLURAL. La Paz, 2003.

MARCHESI Jaime, Justo Sotelo. Ética, crecimiento económico y desarrollo humano. TROTTA. Madrid, 2002.

SAN MARTÍN Javier. Antropología y Filosofía, ensayos programáticos. “La Antropología Cultural como ciencia crítica”. EVD. s/d.

YAPU Mario (Coord.) y otros. “Pautas metodológicas para investigaciones cualitativas y cuantitativas en ciencias sociales y humanas”.PIEB, La Paz, 2006.


 

[1] Acerca de las características de la cultura, para su caracterización y detalle de las mismas, revisar:“Dinámica cultural, interacción, estética y religión” en: Guardia Crespo Marcelo. Interacciones: la dimensión comunicacional de la cultura. Santa Cruz, 2003, pág. 71-81.

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