SUCRE LLORA A SUS MUERTOS

Publicado: noviembre 26, 2007 en Noticias y política

 Más muerte y Sucre es tierra de nadie

En otra violenta jornada, todos los cuarteles policiales fueron quemados y saqueados y más de cien reos huyeron

Sucre/Grupo Líder

 

Sucre es tierra de nadie. En la población hay un fuerte sentimiento de inseguridad, incertidumbre, luto y dolor tras dos días de enfrentamientos en las calles. Ayer la ciudad amaneció incendiada de llantas y nublada por la humareda de los incendios en la casa del prefecto David Sánchez, el batallón de Orden y Seguridad, la sede de Impuestos Internos y los gases lacrimógenos de la Policía, que combatía en todos los puntos de la ciudad con universitarios y ciudadanos decididos a vengar la muerte del abogado Gonzalo Durán.
La venganza era el único motivo para continuar en la lucha. A las 3:00, los asambleístas habían sido evacuados hacia Potosí por los cerros que circundan el Liceo Militar y los alteños habían salido huyendo hacia La Paz, pero la ira y el dolor terminaron transformándose en violencia.
Alrededor de las 9:00, cuando terminaron de incendiar y saquear Orden y Seguridad, el nuevo objetivo fue la repartición de Tránsito. Allí se encontraban parapetados más de 200 policías fuertemente armados. Lanzaron gases y perdigones, avanzaron con laques y culatazos, pero cuando le dispararon un gas a quemarropa a Juan Carlos Serrudo, un carpintero y estudiante de la Facultad de Tecnología, todo se salió de control.
Serrudo cayó muerto y los universitarios cambiaron las hondas y bolillas por las bombas molotov y cachorros de dinamita. Cuando a los policías se les acabaron los gases fueron golpeados y expulsados por los universitarios. Se replegaron con sus heridos hasta el Comando General, en donde sus camaradas libraban una batalla contra otros universitarios que los tenían cercados. A las 10:00, dispararon sus gases contra una camioneta mini Datsun que bajaba de la plaza 25 de Mayo a toda velocidad y provocaron que se estrellara en la esquina de la calle Olañeta y Argentina. De la parte trasera salió disparado un joven, que fue recibido a patadas y golpes de laques. Se salvó con la intervención de la Cruz Roja.
A las 10:30, los expulsados de Tránsito llegaron al Comando. Cinco periodistas, dos de El Deber, uno de AFP y dos de PAT, se encontraban cubriendo los hechos en la cuadra. Cuando se acercaron para cubrir los hechos, fueron pateados, agredidos y víctimas de robos por los policías. Los de AFP y PAT se refugiaron en una casa cercana y los de El Deber en la Cruz Roja. Todos recibieron amenazas de muerte. Incluso trataron de sacarlos de sus refugios para apresarlos.
En la zona de Alto Delicias, donde velaban el cuerpo de Durán, los vecinos capturaron a tres policías y de no mediar el Comité Interinstitucional y el arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Pérez, podían haber sido linchados. Los policías querían intercambiar rehenes, periodistas por policías.
Alrededor del mediodía, el comandante de la Policía, José Galván, citó a conferencia de prensa. Cuando los periodistas se acercaron al Comando, un primer cerco de policías los dejó pasar, pero luego fueron recibidos con piedras, gases, culatazos e insultos por otros. "Hay que matar a estos hijos de puta", gritaban.
Al mismo tiempo, los efectivos exigían abrir la Cruz Roja para guardar una motocicleta, cuando tenían el Comando en frente.
En ese mismo momento, comenzaba un motín en la cárcel San Roque. Los presos hicieron tres disparos al aire y desde afuera los policías respondieron el fuego. En un confuso incidente, reportado de lejos por los periodistas, los efectivos escaparon, al parecer rebasados por los presos, mientras en el Comando comenzaron a sacar sus efectos personales; la instructiva era replegarse, en medio de más caos y zozobra en la ciudad.
Antes de ello, los universitarios habían avanzado lo suficiente como para liberar a los periodistas de PAT y AFP. Cuando abandonaron el Comando, los universitarios y jóvenes cobraron sus botines de guerra. Quemaron todo, desde las camionetas hasta los muebles, motos, computadoras y documentación. Otros salieron con escopetas, chalecos antibalas, gorras, cascos y escudos antimotines. "No filmen, carajo, guarden sus cámaras", gritaban los jóvenes, mientras otros salían con garrafas, bolsas de azúcar y arroz y todo lo que se pudiera cargar.
Ahí corrió el rumor de que los militares estaban por ingresar a la ciudad con armas. Eso provocó el desbande de los universitarios, que de a poco y como héroes volvieron a sus casas.
Los que se quedaron fueron disuadidos de marcharse por el rector Jaime Barrón. Como presidente del Comité Interinstitucional y ante la desaparición del Prefecto y el viaje de la Alcaldesa, era el único que aún era escuchado y respetado por la turba, aunque era constantemente rebasado por ella.
Ya por la noche y en medio de un incesante llamado a la calma, anunció con la Alcaldía y otras autoridades del Comité Interinstitucional la organización de brigadas familiares de seguridad hasta el retorno de los policías. Antes que se oculte el sol, algunas madres salieron a barrer las calles y los autos comenzaron a circular. Al anochecer, la ciudad quedó desierta y en ella se extraña algo parecido a la Policía que dé seguridad.
Tras la fuga de los presos y la ausencia del Estado, Sucre es tierra de nadie y sola, busca volver a la calma.FUENTE CORREO DEL SUR

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