ENSAYO Navia, TEORIAS DE LA COMUNICACION

Publicado: noviembre 30, 2006 en MAESTRIA COMUICACION PARA EL DESARROLLO
QUE ES ESO DE TICs PARA EL DESARROLLO DE LAS JUVENTUDES RURALES?

 
Evangelina Navía Villegas

 
Limberth es un joven de una comunidad rural del Municipio de Yamparaez; hace cuatro meses en su municipio se inauguró el telecentro comunitario que cuenta con 15 computadoras conectadas a internet. En los discursos de inauguración las autoridades mencionaron reiteradamente que el telecentro será muy importante para el desarrollo, sobre todo de las y los jóvenes; frase que llamó la atención de Limberth quién preguntó “¿Será que realmente es tan importante y nos va a ayudar en algo?…¿para que nos puede servir y cómo nos va a cambiar esto?”. Tratando de responder a estás preguntas se procurará un acercamiento al tema de TICs para el desarrollo de las juventudes rurales desde dos abordajes1 y enfoques2 teóricos comunicacionales: Socio-técnico y político-cultural.
 
EMPECEMOS POR EL PRINCIPIO: QUÉ SON LAS TICS Y QUÉ ENTENDEMOS POR JUVENTUDES RURALES
TICs

 
Si bien muchos equiparan a las tecnologías de la información y la comunicación principalmente con las tecnologías móviles y las más avanzadas, una definición más útil comprende todas las tecnologías que permiten el manejo de información y facilitan las diferentes formas de comunicación. Al ampliar la noción de las tecnologías de la información y la comunicación de modo de incluir tanto las tecnologías más antiguas como las más nuevas, desde los periódicos, la radio y la televisión hasta las cámaras de vídeo, las computadoras, el internet y los teléfonos celulares, se puede entender mejor el impacto global de dichas tecnologías sobre el desarrollo social de los jóvenes. (PNUD, 2005)

 
Conforme la radio, la televisión, las tecnologías satelitales y la Internet se combinan de formas innovadoras para llegar a una amplia gama de destinatarios, cada vez es menos válida la distinción entre las viejas y las nuevas tecnologías.
Juventudes rurales
La juventud es una categoría social y culturalmente definida y construida, por ende de duración y características específicas según la sociedad en que se inserte o el estrato que se considere al interior de la misma. Se sobrevalora en esta afirmación la capacidad del propio entorno para generar un lapso, una moratoria3 entre la niñez y la adultez, y las adscripciones de identidad que van aparejadas a este período. El punto de término lo establecería la propia cultura y sociedad.
No existe una sola juventud rural, sino juventudes rurales (Rodríguez, 2006) marcadas por las diferencias culturales, el momento histórico y las diferencias sociales. Lo que nos señala también que tanto la identidad individual, como la identidad grupal juvenil es un continuo, es decir es un proceso que se construye, un proceso inacabado que tiene reiteradas interpretaciones, reinterpretaciones, definiciones, adaptaciones y ajustes de esa identidad dependiendo, precisamente de las necesidades y relaciones de poder que se establecen en un momento histórico-cultural. (Piqueras, 2002:41)
Jesús Martín Barbero en su libro al Sur de la modernidad habla de la inversión que se está dando, en los últimos años, al sentido de ser joven, puesto que durante siglos decir joven era igual a decir inmadurez, inestabilidad, irresponsabilidad, improductividad; todos estos prefijos señalan una negación, aquella en que se constituía socialmente el ser joven. Hoy ser joven ha invertido su sentido, y está pasando a significar la matriz de un nuevo actor social, en el que la conversión de la juventud es un elemento constitutivo de identidad y lo que el ha denominado la “visibilidad social y densidad cultural de lo joven” (Barbero: 237)

 
DIFERENTES MIRADAS SOBRE LAS TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN

 
Abordaje socio-técnico: Determinismo tecnológico.

 
Las tecnologías de la información y las comunicaciones pueden modificar las formas tradicionales de socialización de las y los jóvenes en el área rural?. Cuáles son las consecuencias de las tecnologías de información y comunicación sobre la estructuración de la vida social de las juventudes rurales?. Por ejemplo, se cree, que el mayor uso de teléfonos móviles y del Internet, en las áreas rurales que existen estas tecnologías, ha modificado las interacciones diarias entre los jóvenes. Las tecnologías de la información y las comunicaciones pueden ser un factor independiente en la vida de los jóvenes al influir en los modelos de comportamiento y de valores, que difieren de los de las generaciones anteriores. En ese sentido, dichas tecnologías crean un nuevo panorama de socialización, en el que la sucesión de las generaciones como medio de transmisión de las prácticas tradicionales pierde su importancia central. De esta manera La dirección de la socialización puede invertirse, ya que las generaciones jóvenes enseñan a sus mayores a utilizar las nuevas tecnologías. Si observamos este hecho desde el Abordaje Socio –técnico de la comunicación que hace énfasis en las relaciones entre sociedad y tecnología, pero especialmente en las consecuencias de las tecnologías comunicacionales sobre la estructuración de la vida social y sobre la naturaleza y características del propio proceso de la comunicación (Torrico, 2004: 123) , se puede llegar a considerar el enfoque que considera que los medios tecnológicos (de la información y la comunicación) son capaces de moldear los ambientes humanos (y las propias relaciones de comunicación) y constituyen la fuente más importante de los cambios sociales (Ibid: 131).

 
La percepción de la realidad depende de la estructura de la información. La forma de cada medio está asociada con una disposición o proporción diferente entre los sentidos que produce nuevas formas de conocimiento. Dichas transformaciones perceptuales y las nuevas formas de experimentar, que cada medio crea, afectan al usuario sin importar el contenido del programa. Esto explica el significado paradójico de “el medio es el mensaje” (McLuhan, Zingrone, 1998: 13).

 
No obstante, las tecnologías de la información y las comunicaciones y los medios de difusión no excluyen la influencia de los agentes tradicionales, como los padres y la escuela. Por lo tanto, la aparición de culturas juveniles impulsada por las tecnologías de información y comunicación, crea las condiciones para una socialización bidireccional entre las generaciones y puede invalidar la idea generalmente aceptada de que los jóvenes no son miembros de pleno derecho de la sociedad hasta que completan el proceso de socialización. “Cuando la tecnología amplía uno de nuestros sentidos, ocurre una nueva traslación de la cultura tan pronto como la nueva tecnología se interioriza”. (Ibid: 168).

 

 
Abordaje político cultural: prácticas de micro resistencia y de recepción crítica
Según McLuhan es un error pensar que los productos de la ciencia no son buenos ni malos y que todo depende de su uso (cit. Por Barreth4). En contraposición y crítica a este enfoque de determinismo tecnológico; desde el abordaje político cultural que resulta de la integración, no siempre coherente ni ideológicamente consecuente, entre elementos contemporáneos de la visión crítica y otros procedentes del método hermenéutico (interpretativo) en antropología, y que se preocupa por los vínculos comunicación-cultura. La recepción resemantizadora de los contenidos masivos –la recepción activa- es lo importante y logra la democratización comunicacional. (Torrico, 2004: 124).
A la luz de este abordaje surgen dos enfoques:
El primero de prácticas de micro resistencia que postula que los receptores no son consumidores pasivos sino “practicantes” que desarrollan operaciones de uso de los productos culturales ofrecidos por el mercado que a su modo, los convierten en “autores”. Las prácticas de uso son tácticas desplegadas en el “lugar” propiedad de quienes definen las estrategias masivas. (Torrico, 1994: 135). Representantes de este enfoque son Jesús Martín Barbero y Michel de Certeau: “El modo de lucha de aquél que no puede retirarse a su lugar y se ve obligado a luchar en el terreno del adversario. Y a este respecto la clave está en tomar el original extranjero como potencial a desarrollar, como energía, a partir de los requerimientos de la propia sociedad. Sin olvidar que a veces la única forma de asumir activamente lo que nos imponen será el antidiseño, el diseño paródico que lo inscribe en un juego que lo niega como valor en sí. Si el rediseño no podrá serlo en muchos casos del aparato sí podrá serlo de la función”. (cit. Barbero, 2002:190)
El segundo de la recepción crítica, que considera al receptor como activo, y que posee una “capacidad gramatical” que le permite intervenir en el texto e interpretarlo en función de los códigos de su grupo social. Así, la recepción de mensajes nunca es unívoca y constituye un proceso de construcción cooperativa de sentidos. (Torrico, 1994: 135). Impulsado por Mijail Bajtin, Humberto Eco, Desiderio Blanco, Valerio Fuenzalida y Rosa María Alfaro entre otros.
Algunos críticos alegan que las tecnologías de la información y las comunicaciones conllevan de manera implícita un sistema de valores asociados con la cultura popular occidental. Sin embargo, hay que hacer hincapié en que la cultura juvenil es tanto un fenómeno local como mundial. Los jóvenes utilizan, adaptan e interpretan los productos mundiales en función de sus propias culturas y experiencias locales y, en ese proceso, crean formas culturales híbridas cuyo significado varía según las circunstancias locales.
Aumentan las iniciativas dirigidas a promover la acción social y el desarrollo comunitario entre las y los jóvenes por medio de las comunicaciones electrónicas, la “ciber- participación” y la “ciudadanía electrónica”. En la actualidad, las tecnologías de la información y la comunicación y los nuevos medios de difusión están pasando a ser componentes básicos del compromiso y el activismo cívicos de los jóvenes. Habida cuenta de las conexiones existentes entre los nuevos medios de difusión, la Internet y los jóvenes, puede deducirse que los nuevos medios de difusión y las tecnologías de la información y la comunicación han hecho posible el activismo de los jóvenes en general y han influido en las diversas formas que ha asumido. En concreto, dichas tecnologías son utilizadas para la comunicación y coordinación de los movimientos juveniles y para contribuir a forjar un sentimiento de “solidaridad electrónica” entre personas y grupos con diferentes agendas. “La apertura al mundo se está convirtiendo en una constante invasión del espacio simbólico del nosotros por parte de ellos, y amenazada, la identidad tiende a redefinirse por contraste, por negación del otro. Pero, al mismo tiempo todos los grupos sociales, ya sean políticos, culturales, generacionales, buscan su visibilidad y reconocimiento como actores a través de las tecnologías de información y comunicación” (Barbero: 56).
PARA CERRAR
Después de observar las TICs bajo estos dos enfoques comunicacionales, me sumo a la constatación de que no debemos dejarnos enredar en el falso dilema del sí o el no a las tecnologías es el sí o el no al desarrollo, ya que según Jesús Martín Barbero ese falso dilema demostró más que suficientemente su falacia. Debemos más bien pensar no solo en las tecnologías en sí mismas, sino y sobre todo a sus modos de acceso, de adquisición y principalmente de uso. Desplazamiento de su incidencia en abstracto a los procesos de imposición y dependencia, de dominación pero también de resistencia, de resemantización y rediseño. Mirar en este sentido nos ayudará a repensar las TICs en el desarrollo de las juventudes rurales.
Aunque quizá ya no sea realista aplicar políticas tradicionales y proteccionistas para tratar de limitar los nuevos medios de difusión y las tecnologías de la información y las comunicaciones, puede que resulte igualmente inapropiado adoptar un planteamiento liberal que propugne el acceso de los jóvenes a los nuevos medios de difusión sin necesidad de protección alguna.
Para apoyar a los jóvenes en su utilización de las tecnologías de la información y las comunicaciones, podría plantearse una estrategia triple que pusiera suficientes medios al alcance de los jóvenes, alentara su participación en la elaboración de dichos medios y en la formulación de normativas al respecto y promoviera una educación que hiciera del conocimiento de dichas tecnologías una dimensión importante de la condición de ciudadano/a de la sociedad contemporánea.
Considero, después de todo lo expuesto en este ensayo, que lo que necesitamos es –además de brindar acceso a las computadoras, Internet y otras tecnologías desarrollar capacidades para que se puedan usar las herramientas y producir contenidos que le den sentido al uso de las herramientas. Es decir que hay que considerar programas de capacitación orientados a atender las necesidades las/os jóvenes con los que queramos trabajar y pensar en contenidos que les sea útil a estos grupos, que estén escritos en el lenguaje que usan y vengan presentados de la forma que lo necesitan.Barbero, J. “Al Sur de la modernidad: Comunicación, globalización y multiculturalidad” .

 
Barbero, J. “Oficio de Cartógrafo Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura”, Fondo de Cultura Económica, Chile, 2002.

 
Bailón, C. Y Mignot, X. “La Comunicación”, Nathan, Paris, 1994.

 
Canclini, N. “Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad”, Gedisa, España, 2006.

 
MacLuhan, E. Y Zingrone F. “MacLuhan Escritos esenciales”, Piados, España, 1998.

 
PNUD, Informe sobre la juventud mundial 2005.

 
Prat, J. y Martinez, A. “Ensayos de antropología cultural: Homenaje a Claudio Esteva-Fabregat”, Ariel, Barcelona, 1996.

 
Rodríguez, M. “Participación juvenil campesina: Entre la tradición y lo inédito”. Sucre-Bolivia, 2006.

 
Torrico, E. “Abordajes y Períodos de la Teoría de la Comunicación”, Norma, Bogotá, 2004.

 
1 Miradas peculiares con que las definiciones epistemológicas, las finalidades políticas implícitas o no y las herramientas conceptuales, metodológicas y técnicas de las diversas teorías sociales generales constituyeron la comunicación como objeto y campo de conocimiento. Estas maneras de abordar el proceso comunicacional, tienen correspondencia con las matrices teórico sociales. Los abordajes han sido catalogados en las siguientes cuatro especies: Abordaje pragmático, Abordaje socio-técnico, Abordaje crítico y Abordaje político cultural. Véase Erick Torrico Villanueva. Abordajes y períodos de la Teoría de la Comunicación.
2 Un enfoque, supone la definición de una ruta para aproximarse al entendimiento de un objeto de análisis dado a partir de una base axiomática inicial y de una consecuente estrategia metodológica. Véase Erick Torrico Villanueva. Abordajes y períodos de la Teoría de la Comunicación.
3 Moratoria social, Categoría propuesta por el sicólogo social Erik Ericsson, como período intermedio y eminentemente juvenil que es aceptado socialmente y donde el individuo ensaya el futuro rol en la sociedad a través de la experimentación de funciones, sin la responsabilidad de asumir ninguna. También se define como la edad comprendida entre la madurez biológica y la madurez social (Rodríguez, 2006: 14). Criterio que como construcción y aporte teórico, pierde su valor explicativo, en la medida que ha ido decreciendo su capacidad para entender la proliferación de identidades juveniles, y más aún para brindar explicaciones e interpretaciones de lo juvenil rural.

 


 
4 MSc Kjell-Einar Barreth, docente de la asignatura de Teorías de la Comunicación en la Maestría en Comunicación para el Desarrollo del Centro de Estudios de Postgrado e Investigación CEPI. USFX.

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